Mostrando entradas con la etiqueta Aragón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aragón. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de octubre de 2015

La Virgen del Pilar. ¿Cuál es el núcleo de la Tradición del Pilar?

El núcleo fundamental de la Tradición del Pilar consiste en que María de Nazaret, desde Jerusalén, donde aún vivía antes de su Asunción, para confortar al Apóstol Santiago en sus tareas de evangelización de Hispania, vino a Zaragoza a orillas del río Ebro, donde se encontraba con los primeros convertidos. En recuerdo de aquel acontecimiento se levantó más tarde en aquel lugar una modesta capilla en honor de Nuestra Señora, venerando su imagen sobre un pilar o columna. La Venida de la Virgen se sitúa  el 2 de enero del año 40 de nuestra era. Se habla de Venida y no de la simple aparición de la Virgen a diferencia de otras advocaciones marianas. En recuerdo de aquel acontecimiento se levantó más tarde en aquel lugar una capilla en honor de Santa María, venerando su imagen sobre un pilar o columna que siempre ha permanecido en el mismo lugar.

Panómarica del interior de la Santa Capilla con el Camarín de la Virgen - Foto JMG
La "columna" evoca la misteriosa presencia de Dios en la columna de nube y fuego que guíaba al pueblo por el desierto. El Salmo 88 dice:  "El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado". El "Arca de la Alianza" contenía la Ley o Mandamientos de Dios. María es el "arca" de la nueva Alianza: A través de ella nos llegó Jesús.
Interior de la Santa Capilla con el Camarín de la Virgen en el lateral derecho. En el centro el grupo escultórico de la Venida de la Virgen y en el lateral izquierdo el apóstolo Santiago y los Convertidos.  Foto JMG
Los días 2, 12 y 20 de cada mes la Virgen se muestra sin manto

sábado, 21 de junio de 2014

CORPUS CHRISTI: LOS CORPORALES DE DAROCA


Daroca, la pequeña ciudad aragonesa, es la primera población española y aún del mundo que estableció una fiesta pública en honor del Santísimo Sacramento.  El milagro sucedió en 1239, cuando las tropas cristianas de las comunidades de Daroca, Teruel y Calatayud, bajo el mando del general Berenguer de Entenza, se disponían a conquistar desde el monte Codol el castillo de Chío, en poder de los árabes, a 17 kilómetros de Játiva.

Episodio emitido por Aragón Televisión sobre los Corporales de Daroca
Antes de la batalla, el capellán, don Mateo Martínez, rector de la parroquia de San Cristóbal de Daroca, celebró Misa, consagrando seis Formas más para la comunión de los capitanes de los tercios, e inmediatamente después de la consagración se desencadenó un repentino ataque de los moriscos, que obligó a todos a dejar el sacrificio para enfrentarse con el enemigo, y al capellán, después de comulgar, a ocultar las seis Formas, envueltas en los corporales, bajo unas piedras, para evitar que pudieran ser profanadas. El ataque fue superado por los aragoneses. Y al querer el sacerdote rescatar las Formas ocultas en el pedregal, las encontró tintas en sangre y pegadas a los corporales. Patente milagro sirvió de estímulo a las tropas cristianas que, llevando como bandera los Santos Corporales, obtuvieron sobre los enemigos decisiva victoria.

Los capitanes tuvieron que echar a suerte por tres veces dónde se guardaba la preciosa reliquia, correspondiendo las tres a Daroca. Quedando disconformes se decidió que fuera cargada sobre una mula, abandonando a su instinto la decisión divina y dando por bueno el lugar donde se detuviera. La mula cruzó de largo Teruel, seguía el séquito procesional para llegar  a las cercanías de Daroca, por cuyas puertas entró hasta detenerse en el entonces hospital de San Marcos.  En este momento, aquel 7 de marzo de 1239, dobló las rodillas y cayó muerta, dejando para Daroca el inapreciable tesoro y el singular favor de la guarda de la Preciosísima Sangre de Cristo.  


En 1261, diputados especiales por Daroca y el Cabildo, acudieron a Roma a fin de informar al Papa Urbano IV sobre el milagro, siendo introductores de los síndicos los doctores San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, los cuales inclinaron el ánimo del Pontífice a declarar la solemne fiesta del Corpus. En 1344 el Papa Eugenio IV concedió la celebración del año jubilar cada decenio, para conmemorarlo. Reinando Sixto IV, que había suspendido las indulgencias de la cristiandad por las Cruzadas, firmó la bula Agni Inmaculati, en 1473, por la que se establece la norma definitiva de los años jubilares darocenses.


(Bibliografía:  Prodigios Eucarísticos, P. M. Traval, S. J.).