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viernes, 24 de abril de 2020

Pascua "In resurrectione tua" Taizé


Un coro virtual canta "In resurrectione tua". 50 jóvenes de todo el mundo, cantantes e instrumentistas, comparten desde sus hogares la canto. ¡Gracias a tod@s los músicos, cantantes y al equipo de coordinación! 

En tu Resurrección Cristo el cielo y la tierra se regocijan


Prière de frère Alois

Dios de amor, mira a tu familia. Ven en ayuda de nuestra humanidad probada por tantos sufrimientos. Consuela a quienes lloran, sostén a los que responden valerosamente al desafío de la solidaridad. Por la resurrección de Cristo, nos abres un horizonte aún desconocido, en el que aparece una luz nueva. Entonces, ... en la mañana de Pascua, podemos volver a encontrar la esperanza y decir con nuestra vida: “¡Cristo ha resucitado!” - “Sí, verdaderamente Él ha resucitado!”.

Mensaje de Pascua: texto de la meditación del hermano Alois




sábado, 30 de diciembre de 2017

Vivir la alegría y buscar la unidad de los cristianos: TAIZÉ (Basilea)

Como cada año desde hace 40, la Comunidad de Taizé celebra su encuentro ecuménico europeo. Más de 20.000 jóvenes católicos, protestantes y ortodoxos conviven juntos desde este 28 hasta el  1 de enero en la ciudad suiza de Basilea



 1. Ahondar en las fuentes de la alegría El responsable de la comunidad de Taizé pide vivir la alegría “no como un sentimiento superficial, ni como una felicidad individualista que conduciría a un aislamiento, sino como la serena certeza de que la vida tiene  sentido”.
Explica que “la alegría del Evangelio nace con la confianza de sabernos amados por Dios. Lejos de ser una exaltación que huye de los desafíos de nuestro tiempo, nos hace más sensibles a los sufrimientos de otros”.
2. Escuchar el grito de los más vulnerables
En este punto, Alois invita a una amistad que no es “humillante” para el que acepta ayuda sino que “toca corazones: tanto de los que están necesitados como de los que muestran una solidaridad”.

Por ello, pide “escuchar el grito de alguien que ha sido herido, mirarle a los ojos, escuchar o tocar a los que sufren, un aciano, un enfermo, un preso, un sin techo, un migrante… Entonces, el encuentro personal hace que descubramos la dignidad del otro y nos hace capaces también de recibir, pues incluso el más destituido tiene algo que ofrecer”.

 
 3. Compartir pruebas y alegrías
En este punto, el prior de Taizé afirma que en los lugares y ambientes en los que la gente “está bien alimentada, bien educada, bien cuidada, la alegría está a veces ausente, como si algunos estuvieran cansados, desanimados por la banalidad de su existencia”. Para salir de esta dinámica, hay que salir al encuentro de una “persona destituida” pues en él puede saltar una “alegría verdadera”, aunque sea únicamente “una chispa”.

4. Entre cristianos, alegrarnos de los dones de los otros
En este encuentro marcadamente ecuménico se trabaja por esta unidad de los cristianos. “Muchos aspiran a que los cristianos se unan, para que no sigan oscureciendo con sus divisiones el mensaje de fraternidad universal del que Cristo es portador. ¿Podría nuestra unidad fraterna ser como un signo, una anticipación, de la unidad y de la paz entre humanos?”.
  

Fuente: Religión en Libertad

martes, 15 de enero de 2013

Encuentro Europeo de Taizé en Roma

En la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos hacemos eco del encuentro de Taizé en Roma. Católicos, protestantes y ortodoxos se reunieron en Roma para el encuentro europeo de Taizé.
Benedicto XVI participó de una celebración ecuménica en la plaza de la basílica San Pedro con la presencia de 40.000 jóvenes cristianos -católicos, protestantes y ortodoxos- llegados a Roma para el encuentro europeo de Taizé. Oraciones, cantos y momentos de silencio se alternaron durante esta celebración, que se inscribe en el marco de estos encuentros que comenzaron el viernes y continuarán hasta el miércoles.
Hacia el mediodía unos jóvenes se reagruparon en la gran explanada del Circo Máximo en Roma, escogido como punto de encuentro antes de la peregrinación en las iglesias de Roma y de la vigilia de oración con el Papa.











"Reunirse con 40.000 jóvenes de toda Europa es extraordinario, vine por eso, no para ver al Papa. De hecho, la mitad de mi familia es protestante, la otra es católica, yo no sé realmente qué soy", explicó Flora, de 26 años, oriunda de la región parisina.
"A veces con las misas tradicionales, es complicado entender el interés, las ideas... Y por lo tanto la oración con cantos como en Taizé, es simple, permite compartir la fe de una manera más simple", confía Georg, un estudiante alemán de 23 años.
La oración y el silencio, la solidaridad y la paz, la confrontación con el mundo contemporáneo, la duda, el ejemplo de los primeros cristianos y el de los "mártires de la fe" de hoy, están en el centro de esta "peregrinación de la confianza por la paz" -como Taizé llama a sus encuentros anuales, el último se llevó a cabo en Berlín a fines de 2011.
Estos encuentros ya se celebraron tres veces en Roma: en 1980, 1982 y 1987. En ocasión de un sínodo en octubre sobre la Nueva Evangelización, el hermano Alois, prior de Taizé, había subrayado la importancia para los jóvenes del testimonio de unidad de cristianos: "Se sorprenden a veces de tener que sobrepasar todo tipo de muros culturales y confesionales, no buscan la causa. Y encuentran en Cristo la fuente de una unidad que no tiene fronteras. Este ecumenismo de la oración no alienta una tolerancia fácil".
Estos encuentros fueron impulsados en 1978 por el protestante suizo Roger Schutz (1915-2005), fundador de esta comunidad ecuménica instalada en Taizé, Bourgogne (centro este de Francia), que cada año recibe decenas de miles de jóvenes europeos.