viernes, 6 de marzo de 2020

Los Hechos de los Apóstoles

El Prólogo al libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, remite a un «primer Libro» escrito por él mismo, donde se narra lo que hizo y enseñó Jesús desde el comienzo hasta el momento de su Ascensión al cielo (1. 1-2). El Libro a que alude es el tercer Evangelio, y el autor es el evangelista san Lucas, que concibió y compuso estos dos Libros como partes integrantes de una única obra. 

Los «hechos» relatados en el Libro muestran cómo los Apóstoles dieron cumplimiento al programa que el Señor resucitado les fijó antes de su partida: «Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (1. 8). En el Evangelio de Lucas, el ministerio terreno de Jesús comienza en Nazaret y culmina en Jerusalén con la Pascua del Señor. Y es precisamente de Jerusalén, de donde el mismo Lucas hace partir la acción evangelizadora de la Iglesia narrada en el libro de los Hechos.
Para escribir este Libro, Lucas empleó una abundante documentación: las tradiciones de la Iglesia de Jerusalén y de la comunidad de Antioquía, el testimonio personal de Pablo y, en particular, un "diario de viaje" que narraba la actividad misionera del Apóstol, donde el empleo del «nosotros» indica que su autor era un testigo presencial de los acontecimientos. Esto hace que el libro de los Hechos de los Apóstoles sea una fuente de información imprescindible para conocer los primeros tiempos de la Iglesia y poner de manifiesto la acción del Espíritu, que va edificando la Iglesia por medio de la predicación de los Apóstoles y hace fructificar la Palabra de Dios en lugares cada vez más lejanos.

Historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba

 

Para dar a conocer de forma amena y entretenida la historia de la Mezquita Catedral de Córdoba, el Cabildo de la Catedral ha lanzado un vídeocómic donde se relata la historia de este monumento desde el antiguo complejo episcopal de San Vicente Mártir, pasando por las sucesivas ampliaciones de la época musulmana, su conversión en Catedral, llegando hasta nuestros días

domingo, 1 de marzo de 2020

Cómo se prepara la Ceniza del Miécoles de Ceniza



Las cenizas se obtienen típicamente de las palmas o ramos del Domingo de Ramos del año anterior. Estos ramos son quemados hasta obtener un fino. Mientras que muchas parroquias usan el Miércoles de Ceniza como una oportunidad para quemar las ramas del año pasado, la Iglesia permite también que se compren cenizas de proveedores de objetos religiosos. ¿Por qué se utilizan ramas del Domingo de Ramos? Hay un significado litúrgico en el uso de las ramas de Domingo de Ramos, a diferencia de otros materiales, para hacer las cenizas para Miércoles de Ceniza. Las cenizas hechas de ramas nos recuerdan de qué se trata la Cuaresma. Esas ramas pueden anunciar la Semana Santa, la muerte y la resurrección de Cristo. El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, que lleva a la Pascua. Eso nos ayuda a identificarnos con Jesús en Cuaresma. Además, las cenizas han sido por mucho tiempo un símbolo de arrepentimiento y conversión, incluso en el Antiguo Testamento, donde era un signo de arrepentimiento y conversión, dolor por nuestros pecados así como conciencia de nuestra fragilidad y mortalidad 


domingo, 16 de febrero de 2020

Habéis oido, pero yo os digo



Comentario del Papa Francisco 
“No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a dar plenitud”… Jesús era pr´´actico, hablaba siempre con ejemplos para hacerse entender. Empieza por el quinto mandamiento: “Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesao”. Las palabras pueden matar. Cuando se dice de una persona que tiene la lengua de serpiente, ¿qué se quiere decir? Quse sus palabras matan. Por lo tanto, no solo no hay que atentar contra la vida del prójimo, sino que tampoco hay que derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia. Ni tampoco hablar mal de él. Si cada uno de nosotros hiiciese el propósito de evitar las críticas, al finar llegaría a ser santo. Jesús propone a quien le sigue la perfección del amor: un amor cuya única medida es no tener medida.

viernes, 14 de febrero de 2020

El amor de verdad

¿Qué es el amor? Suena cursi, suena lejano, irreal, algo que no va mucho con nosotros. Se te vienen a la cabeza corazones rojos, ositos de peluche y bombones de chocolate y acto seguido vomitas de empalagosidad, apagas la tele y el amor se queda en unas perdices que tú nunca te has comido. Un precioso Video de Javier González (@javinambauan) realizado con los mejores fragmentos  cinematográficos de AMOR

domingo, 2 de febrero de 2020

La fiesta de la Candelaria


 HOMILIA DEL PAPA FRANCISCO
En la liturgia, se dice al inicio que Jesús va al encuentro de su pueblo, es el encuentro entre Jesús y su pueblo; cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana. Ese fue un encuentro en el seno de la historia del pueblo, un encuentro entre los jóvenes y los ancianos: los jóvenes eran María y José, con su recién nacido; y los ancianos eran Simeón y Ana, dos personajes que frecuentaban siempre el Templo. Observemos lo que el evangelista Lucas nos dice de ellos, cómo les describe. De la Virgen y san José repite cuatro veces que querían cumplir lo que estaba prescrito por la Ley del Señor (cf. Lc 2, 22.23.24.27). Se entiende, casi se percibe, que los padres de Jesús tienen la alegría de observar los preceptos de Dios, sí, la alegría de caminar en la Ley del Señor. Son dos recién casados, apenas han tenido a su niño, y están totalmente animados por el deseo de realizar lo que está prescrito. Esto no es un hecho exterior, no es para sentirse bien, ¡no! Es un deseo fuerte, profundo, lleno de alegría. Es lo que dice el Salmo: «Mi alegría es el camino de tus preceptos... Tu ley será mi delicia (119, 14.77).

 NUNC DIMITIS (TAIZÉ)
¿Y qué dice san Lucas de los ancianos? Destaca más de una vez que eran conducidos por el Espíritu Santo. De Simeón afirma que era un hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel, y que «el Espíritu Santo estaba con él» (2, 25); dice que «el Espíritu Santo le había revelado» que antes de morir vería al Cristo, al Mesías (v. 26); y por último que fue al Templo «impulsado por el Espíritu» (v. 27). De Ana dice luego que era una «profetisa» (v. 36), es decir, inspirada por Dios; y que estaba siempre en el Templo «sirviendo a Dios con ayunos y oraciones» (v. 37). En definitiva, estos dos ancianos están llenos de vida. Están llenos de vida porque están animados por el Espíritu Santo, dóciles a su acción, sensibles a sus peticiones... He aquí el encuentro entre la Sagrada Familia y estos dos representantes del pueblo santo de Dios. En el centro está Jesús. Es Él quien mueve a todos, quien atrae a unos y a otros al Templo, que es la casa de su Padre. Es un encuentro entre los jóvenes llenos de alegría al cumplir la Ley del Señor y los ancianos llenos de alegría por la acción del Espíritu Santo. Es un singular encuentro entre observancia y profecía, donde los jóvenes son los observantes y los ancianos son los proféticos. En realidad, si reflexionamos bien, la observancia de la Ley está animada por el Espíritu mismo, y la profecía se mueve por la senda trazada por la Ley. ¿Quién está más lleno del Espíritu Santo que María? ¿Quién es más dócil que ella a su acción? A la luz de esta escena evangélica miremos a la vida consagrada como un encuentro con Cristo: es Él quien viene a nosotros, traído por María y José, y somos nosotros quienes vamos hacia Él, conducidos por el Espíritu Santo. Pero en el centro está Él. Él lo mueve todo, Él nos atrae al Templo, a la Iglesia, donde podemos encontrarle, reconocerle, acogerle y abrazarle.  
 FERIA DE LA CANDELERA (BARBASTRO) ARAGÓN
Jesús viene a nuestro encuentro en la Iglesia a través del carisma fundacional de un Instituto: ¡es hermoso pensar así nuestra vocación! Nuestro encuentro con Cristo tomó su forma en la Iglesia mediante el carisma de un testigo suyo, de una testigo suya. Esto siempre nos asombra y nos lleva a dar gracias. Y también en la vida consagrada se vive el encuentro entre los jóvenes y los ancianos, entre observancia y profecía. No lo veamos como dos realidades contrarias. Dejemos más bien que el Espíritu Santo anime a ambas, y el signo de ello es la alegría: la alegría de observar, de caminar en la regla de vida; y la alegría de ser conducidos por el Espíritu, nunca rígidos, nunca cerrados, siempre abiertos a la voz de Dios que habla, que abre, que conduce, que nos invita a ir hacia el horizonte. Hace bien a los ancianos comunicar la sabiduría a los jóvenes; y hace bien a los jóvenes recoger este patrimonio de experiencia y de sabiduría, y llevarlo adelante, no para custodiarlo en un museo, sino para llevarlo adelante afrontando los desafíos que la vida nos presenta, llevarlo adelante por el bien de las respectivas familias religiosas y de toda la Iglesia. Que la gracia de este misterio, el misterio del encuentro, nos ilumine y nos consuele en nuestro camino. Amén.
HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO Basílica Vaticana